Cómo Llevar La Contabilidad De Una Casa. Domina la Contabilidad Doméstica En Minutos!

La gestión de un presupuesto familiar es una cosa simple, muy simple; basta con seguir unas sencillas reglas de contabilidad familiar, y es justo el objetivo de este post…enseñarte cómo llevar la contabilidad de una casa de forma efectiva.

Comprar, comprar, comprar…. qué bien gastar: comprar da sensaciones agradables. Es agradable recibir un regalo, hacer un buen viaje o comprar un auto nuevo. Pero también están las cuentas por pagar, la hipoteca, los libros de texto y muchos otros gastos.

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Manejar sus gastos personales, la contabilidad de la casa de una pareja o un presupuesto familiar es como manejar las cuentas de una pequeña empresa. El presupuesto al final del año debe ser equilibrado o positivo (si quiere reservar algo para el futuro).

¿Cómo Llevar La Contabilidad De Una Casa?

como llevar la contabilidad de una casa

Aprende cómo llevar la contabilidad de tu casa de forma sencilla

Hay cuatro reglas de sentido común que pueden ayudarnos a gestionar el presupuesto familiar de forma adecuada y equilibrada.

Aprende del pasado. ¿Cuánto hemos gastado en los últimos 12 meses?

Tener un archivo de los gastos pasados nos permite tener una imagen completa de los gastos actuales.

La mayoría de los costes de la contabilidad del hogar se repiten como máximo una vez al mes, dos veces al mes o una vez al año.

Los ingresos (por ejemplo, salarios, pensiones) también se obtienen mensualmente.

Para hacer un seguimiento de los gastos, es necesario armarse de paciencia y  archivar todas las facturas que llegan en orden de tiempo y de categoría:

  • facturas de servicios públicos: teléfono, agua, electricidad, gas
  • seguro y mantenimiento
  • recibos de pago de alquiler
  • gastos médicos (también serán útiles para la deducción)
  • etc.

También hay tantos “pequeños gastos” que no tiene sentido que los documentemos con recibos.

Todo lo que tienes que hacer es llevar un registro y calcular el total al final del mes.

Por esta razón, una nota en el diario, en una hoja de Excel o incluso mejor, un software de presupuesto familiar o una aplicación de gestión de gastos puede ayudarnos.

Clasificar y totalizar los gastos

Una vez que todos estos datos están disponibles, es necesario clasificar los gastos y calcular el total de gastos sobre una base anual.

Tomando como ejemplo los gastos de los hogares en muchos países de Europa, tenemos que, un hogar gasta una media de 2.488 euros al mes, desglosados de la siguiente manera (Naturalmente esto varía mucho dependiendo de tu ubicación, pero es para que te hagas una idea de cómo discriminar estos gastos):

  • 36,7% Servicios públicos y arrendamientos
  • 17,5 % de gasto alimentario
  • 10,3 % transporte
  • 8,1 % servicios (seguros, cuidados personales)
  • 4,9 % Espectáculos recreativos, cultura
  • 4,6 % ropa y calzado
  • 4,4 % salud
  • 4,4 % Servicios de alojamiento y restauración
  • 4,1 % Mobiliario y gastos del hogar
  • 2,6 % Comunicaciones
  • 1,7 % Bebidas, bebidas alcohólicas, tabaco
  • 0,6 % educación

Planifique los gastos futuros: haga su propio presupuesto

Por lo tanto, tanto los gastos como los ingresos pueden dividirse en dos macrocategorías:

  1. Ordinario (más frecuente, periódico y predecible). Los gastos de mantenimiento del coche, los seguros, los gastos de alimentación y las facturas, por otra parte, son gastos ordinarios que se repiten con mucha frecuencia.
  2. Extraordinario (ocasional y menos frecuente). La compra de un electrodoméstico, un coche o un regalo para un evento en particular es un gasto extraordinario, que no se repite en una fecha fija.

Nadie puede predecir el futuro, pero con un análisis cuidadoso de los datos se obtiene una estimación muy probable.

A partir de nuestro archivo de gastos podemos identificar los gastos ordinarios que es probable que se repitan al año siguiente y los gastos extraordinarios que afectaron al presupuesto del año anterior.

Por lo tanto, el presupuesto para el año siguiente estará compuesto por el total gastado en gastos ordinarios + los gastos extraordinarios que esperamos hacer.

Gastos ordinarios previstos + gastos extraordinarios previstos = presupuesto para el año siguiente

Tomemos por ejemplo la primera partida de gastos del año anterior: utilidades (gastos ordinarios).

El costo de los servicios públicos (electricidad, agua, gas) depende del consumo, pero si el hogar y los hábitos no cambian, apenas variarán en más de un 5% de un año a otro.

Los costos de los alimentos cambian si cambia la composición del hogar. Los costes de transporte cambiarán si, por ejemplo, se planifica un vehículo nuevo.

Pero, por desgracia, también tenemos que rendir cuentas de los ingresos.

Con esto en mente, añadimos una nueva columna a nuestra declaración de ingresos y gastos y nos fijamos como objetivo presupuestario reducir ligeramente los gastos que podamos.

Es una buena costumbre reservar entre el 5 y el 10% de nuestros ingresos incluso anticipando gastos extraordinarios “significativos” como el cambio de coche, un gasto de mantenimiento particular inesperado o simplemente para la compra de un nuevo electrodoméstico.

Haz lo que tengas que hacer: de lo contrario, tarde o temprano te cansarás.

Mantener los gastos bajo control es un proceso continuo, que si se hace con constancia durante todo el año, sin esfuerzo conduce a un resultado excelente.

Muchas veces empezamos a excitarnos y empezamos a grabar cada recibo: incluso el de 1 euro de café, situándolo en la categoría “bar”. O puedes dividir los gastos de comida en: carne, pescado, verduras… etc..

Los 3 consejos para no perder energía y tiempo en análisis inútiles son:

  1. Si la categoría que quiero mantener bajo control produce un gasto total inferior al 1% del total, tal vez sea una categoría inútil;
  2. Si al final del año la cifra de gastos (por ejemplo, el hecho de que gasté 75,3 euros de pescado en 2014) no ayuda a tomar ninguna decisión al respecto, sino que tiene una función puramente estética, entonces no sirve;
  3. Por el contrario, si una categoría (por ejemplo, los servicios públicos) absorbe una gran parte de la disponibilidad (más del 35% de los ingresos van allí), entonces podría ser útil dividirla en subcategorías para analizar si hay márgenes de ahorro allí.

En última instancia, todo el mundo tendrá que encontrar la mejor manera de ser eficiente en los gastos de registro: utilizar un calendario, una hoja de papel con una tabla, una hoja de cálculo o un software de presupuesto familiar como “Numilia”. Lo importante es que sea rápido y fácil.

Disfrutar del ahorro: ahorrar no significa “austeridad”, sino economía responsable

Toda esta atención en la gestión del presupuesto personal y familiar no debe llevar a frustrarse por una búsqueda de austeridad, el control y la gestión de la contabilidad familiar y personal debe ser funcional a un beneficio que se ve con el tiempo:

  • la primera ventaja es la seguridad de que siempre podrá contar con los ahorros en los que puede confiar en caso de necesidad: gastos imprevistos, pérdida de ingresos
  • la segunda ventaja es la perspectiva de un buen regalo: el dinero ahorrado un año, puede permitirnos al año siguiente darnos un asiento en las gradas, un viaje y tal vez año tras año un coche nuevo.

Tal vez ahorrar no sea algo sencillo, pero tampoco es imposible. Es innegable, sin embargo, que “con los tiempos que corren” una gestión del presupuesto familiar (aunque no sea demasiado quisquillosa) es una necesidad.

Sabemos que esta información te ayudará muchísimo, si quieres ampliarla y conocer más consejos como estos no dejes de navegar por nuestra categoría “Hogar y Finanzas“. Así mismo, en los enlaces que ves abajo también podrás tener mucha más información.

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