¿Cuánto Vale Mi Empresa…Cómo valorar una empresa para Venderla? Ejemplo Práctico

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Cuánto vale mi empresa...cómo valorar una empresa para venderla

Cuánto vale mi empresa…cómo valorar una empresa para venderla, conoce las respuesta aquí.

Si bien no es fácil tomar esta decisión, a veces por razones familiares, de salud, por retiro, al no conseguir nuevas formas de financiamiento o rentabilidad esperada, conllevan a esta transacción.

Pero saber cuánto cuesta no siempre se logra por la subjetividad que se siente ante algo propio que se va a dejar y donde dejarás de tener participación. Este acto requiere de un gran realismo para asumir la situación.

Así que para estar en condición de valorarla como se debe, verás a continuación que existen varios mecanismos utilizados en la tasación de una empresa.

¿Cuánto Vale Mi Empresa…Cómo valorar una empresa para Venderla?

La valoración puede realizarse considerando el sector en el cual se ubica, su facturación, su precio fijo o sus expectativas para el futuro. Observa algunas de ellas.

  • Valoración por facturación

Cuando son empresas que pertenecen a sectores caracterizados por la intervención de mano de obra, pueden tasarse sólo por la estimación de sus registros de ingresos. Esos sectores pueden ser:

  • Empresas gestoras o asesoras.

De ellas importa su cartera de clientes, dado que este dato posibilita estimar desde cuando son atendidos y el monto que aportan. Una información que a los expertos les da indicios de su valor.

A la vez que establece cuál puede ser su ganancia al asumir la administración o gerencia de la misma mantenimiento esa nómina o tratando de ampliarla.

Empresas de seguros. Es similar al caso anterior, pero en este caso se trata de detectar la lealtad de la clientela que renueva año tras año con esta organización y no admite cambios.

Empresa de transporte. En este caso se contabiliza la cantidad de vehículos y su estatus de mantenimiento y funcionalidad, la clientela que tiene fija y el tiempo que tiene en el mercado.

Empresa de mantenimiento o de aseo. A pesar de ser organizaciones con un carácter especial por las regulaciones protectoras hacia sus trabajadores, puede tasarse considerando su facturación.

  • Valoración por activos

Al tener una propiedad que necesita de inversiones considerables para desarrollarse por requerir de maquinarias o instalaciones precisas, se determina no sólo la cantidad de dinero que percibe sino el costo de adquisición de esos equipos.

Una vez estimado ese total, debes añadirse el tiempo que puede tardarse en rentabilizar la producción que se emprenda, sobre todo porque dependerá de mantener lo que tiene o si se desea abrir una nueva línea.

Este tipo de decisión a su vez requiere nuevos permisos e inversiones en personal, su formación o la instalación de nuevo equipamiento. Si la compra la vas a hacer tú con este objetivo, debes considerar más bien una empresa en proceso de salida.

Entre ellas pueden encontrarse:

Empresas industriales de todo tipo. En ellas se necesita un lapso de adaptación y colocación en el mercado que puede llevarse unos dos años.

Empresas patrimoniales. En este caso la valoración dependerá de cuanto rinda el patrimonio que se pone en venta.

  • Valoración mixta

Cuando se trata de empresas pequeñas o especializadas en un área deben combinarse los mecanismos de valoración, donde la facturación es un aspecto que se toma en cuenta, pero también el costo de reactivarla en el mercado.

Esto significa que en oportunidades será más factible armar un negocio sin mayor complicación, pero en otros puede que los permisos no sean obtenidos. Algunos ejemplos de ellos son:

  • Empresa de hostelería o pastelería. En ellas toma gran importancia la ubicación junto con la facturación, la permisología y el capital necesario para ponerla en marcha.
  • Empresa comercial pequeña. Un ejemplo de ella suele serlo una peluquería o una papelería situada en un barrio, donde debe indagarse cuánto gana y qué mobiliario, maquinaria o instalaciones posee, con sus permisos o licencias.

¿Cuánto vale cada empresa según el mecanismo utilizado?

Las empresas que se avalúan considerando sus facturas son aquellas que laboran siguiendo un sistema de cuotas o que reciben mensualidades por su servicio, por lo que suele estimarse su precio entre 80% y 120% de cuanto reciben cada año.

A esto se agrega el valor que brinda la organización en sí, su antigüedad en el sector donde se desenvuelve y la lealtad de la clientela que posee.

Respecto a las empresas que se valoran por sus activos, se toman en cuenta dos tipos de estimaciones: los equipos e instalaciones por un lado y los costos por ponerla de nuevo en marcha.

En el primer caso, significa que se vende un equipamiento de segunda mano, lo que significa que quien lo adquiera pagará menos que su valor actual en el mercado.

Para el segundo, es decir, ponerla a funcionar otra vez se incluye costo de nuevas inversiones, así como la antigüedad del personal que ya está en ellas, agregando los nuevos que se deban contratar y formar si se va a trabajar en una nueva línea.

Esto significa que no hay valoración exacta a causa de la cantidad de variables que pueden intervenir, entre las cuales debe determinarse el tiempo de reposición o recuperación de la inversión. Se trata de encontrar un equilibrio.

Referente a la valoración mixta, se escoge la opción que resulta más beneficiosa, es decir la más alta después de hacer la estimación conjunta.

¿Un ejemplo práctico?: una pequeña papelería

Se tiene un negocio con una entrada cercana a 40.000 euros, por lo que no debe tasarse en 80.000 euros cuando se estimen sus entradas, debido a que el emprendedor no recuperaría su dinero.

Y si se trata de invertir para reabrirlo, debe considerarse que si uno nuevo cuesta unos 120.000 euros, no puede esperarse que se pague ese monto por uno de segunda mano, salvo que la compensación dé como resultado que habrá ganancia.

En este punto sería viable una cantidad que ronde los 180.000 euros para arriesgarse con uno ya instalado. Éste es un ejemplo de valoración mixta.

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